lunes, 21 de enero de 2013

Un Dia "Normal"


 Schmilisky Story.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.


¡Aun no entiendo que sucedió, solo se que paso!

Decir que fue una situación extraña algo que no puedo llegar aun entender fue aquella extraña relación de mi hermano con mi ahora cuñada – y no fueron una si no dos- pero el caso no era ese, ¿Cómo es que Robert fue el cupido mas perro de los tiempo? ¡Ni idea! pero aun así le agradezco eso, y se que ellas también.

Para Robert – mi hermano y no mi mejor amigo ¬¬” – era mas importante el sexo que otra cosa, estudiaba medicina al igual que todo nosotros, pero el era el que mas de dedicaba tiempo y amor, su pasión la música amaba tanto la música que en su tiempo de “música” nadie puede interrumpirlo.

Pero mi hermano – al igual que todo nosotros – somos victimas de un pasado atroz, un pasado que cada ves que se recuerda el corazón se paraliza.

- ¿de nuevo tocando? –recuerdo que el me miro unas lagrimas estaba en su mejillas, camine dejando el vaso de jugo con las tres galletas, si éramos unos niños en cuerpo de hombre, el asintió y se quito las lagrimas.

El silencio fue cada vez mas incomodo, pero sabia que era su forma de decirme que lo dejara solo, pero era terca, mas nuestra relación solo se limitaba a gritos donde la palabra “asesina” estaba siempre.

¿Es normal que tu hermano te lo diga? en mi vida si…

- ¿Qué tocas?-susurro mas por educación que por saber. Robert suspiro y se levanto su ojos verdes traspasaron los míos, y se acerco empujándome para salir de lo que era el cuarto de música, sentí el pequeño golpe de mis caderas contra el piano y el portazo de su cuarto y antes de poder evitarlo las lagrimas corría por mi mejilla

¿Por qué el no me quería? ¿Qué hice de  malo?

- Bree…-los brazos de Marcus me abrazaron mientras lloraba en su pecho, Marcus siempre me decía que Robert me quería, pero era mentira, ellos peleaba, Santiago se drogaba y yo tenia que estar sonriendo, ¿es que acaso no ve que duele?

Estuvimos un rato así hasta que los paso pesado de unos paso se asomaron con un Santiago alcoholizado, me levante y Marcus lo llevo hasta la ducha, camine con paso miedoso hasta el cuarto de “Tiago” para limpiarlo con rapidez, saque toda la ropa sucia y barrí lo poco que pude el piso, viendo las millones de jeringan sintiendo mi corazón encoger.
 
Cambie la sabanas y acomode la cama, vi como Robert pasaba de largo, suspire, termine de acomodar todo cerrando la ventana y las cortinas era las cuatro de la tarde de un lunes normalmente Santiago bebía y se drogaba por todo un fin.

Lo vi entrar con Marcus que lo acostó mientras lo cambiaba, cuando termino esperamos que se quedara dormido, nos miro con su ojos lloroso y bese su frente, entrelazamos nuestras manos mientras esperaba que se durmiera.
- Te quiero…-fue lo único que susurro antes de dormirse, miro a Marcus que estaba en el umbral de la puerta y me hizo señar sacando la ropa que estaba en la cesta, me separe arropándolo bien antes de cerrar la puerta.

Baje la escaleras con delicadeza y llegue a la cocina lave todo los platos, acomode la cocina y mire la foto que había en ella, mis tres hermanos juntos con mi madre, todo estábamos bailando una canción, la favorita de mi madre, cerré los ojos intentando tranquilizarme.

-¿Cómo esta? – la voz de Robert se escucho estaba mirándome fijamente.

- esta bien como siempre…- susurre mientras terminaba de secar el mesón y le entregue la lista de lo que faltaba, el la miro y la metió en su bolsillo, se despidió con una mirada haciendo que como siempre, sintiera el vacío de mi corazón.

Hacer limpieza en mi casa era la parte divertida, porque era el único momento en donde podía liberar mis frustraciones cantando canciones, limpiaba todo, sacaba cada polvo que veía, incluso las pinturas las limpiaba.

Subí las escaleras para mirar a Santiago estaba como un bebe durmiendo, sabia que se pararía con resaca, así que le deje un Telmo con su jugo favorito y una pastilla, para el dolor de cabeza; Salí de su habitación hacia la parte derecha de la casa ya que las habitaciones estaba en la izquierda.

Entre en su estudio y lo limpie, vote todo el agua, lave su pinceles y acomode sus pinturas por colores y escala de colores, su cuadros blanco estaba poniéndose amarillos los limpie la sillas y saque los trajes manchando, baje al ritmo de la música, mis audífono era lo mejores y había sido regalo de Robert.

Termine de levantar todo y acomode la ropa por cada uno entrando en las habitaciones, acomodando todo, mire a Santiago por ultima ves y sonreír, si mi hermano era un drogadicto pero sabia que había un motivo, y lo iba a descubrir. 

El Ángel y El Demonio.


Schmilisky Family.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

¿Cómo era posible mantener una sonrisa cuando quieres gritar tan fuerte y llorar hasta que tus pulmones sangren?

Nunca fui una chica envidiosa, tenia todo lo que quería, y no me refiero al dinero, las joyas o cosas materiales, al contrario, el dinero no era nada porque solo cubría las necesidades, muchas veces pensaba que estaba loca, veía en mi mentes imágenes de una ángel con un demonio, ambos peleando siempre pero nunca morían al contrario se quería, pero no de amarse de amor… ¿si entiende?

Santiago era mi hermano gemelo o mellizo, siempre teníamos esa extraña conexión de que ambos sabia lo que al otro le ocurría, el siempre estuvo para mi y yo estuve para el, Santiago a diferencia de mi y el restos de mis hermanos tenia un extraño pasado, un pasado diabólico donde las drogas, el alcohol y el sexo era el domínate y el factor para que su vida fuera la porquería que era.

¿Santiago deja de beber por favor? –susurre nerviosa, mi cuerpo temblaba y cada ves era mucho mas, las calles de nueva York estaba desierta en una miércoles a las 5 de la madrugada, mi madre estaba de viaje junto con Robert para su audición de un recitar de piano; Santiago seguía tambaleándose en plena calles mientras se reía- ¿Santiago me estas escuchando?- volví a hablar, era imposible, Santiago era solo una sombra mas de aquella mujer.

-          ¿por…que….no…errre…sss…nno…rmal…?-dijo arrastrando las palabras producida por el alcohol, me incomode demasiado, Santiago no era el mismo.

-          ¿Santiago a donde vas? – le chille antes de corre, santiago camino como si no hubiera lugar hasta el bosque, mire el cielo, “luna llena genial” bufe con sarcasmo, mientras caminaba, mis brazos estaba tan frío y nada me cubría solo una camisa manga corta.

Santiago camino golpeándose, cayendo y diciendo estupideces que no podía oír, solo lo seguía por no quedarme sola, escuchaba a los animales cerca, el frío y las hojas moviéndose no ayudaba, suspire, mi hermano chillaba en algunos momento delirando lo cual me preocupaba.

¿Cuánta droga había consumido en el “Coctel”?

- Santiago… - volví a llamarlo cuando se detuvo frente a un acantilado, camine hasta el temerosa y luego me muro y camino hasta sentarse en el vacío de este.

- ¿soy una mala persona? –susurro como si tuviera miedo de las palabras y trague grueso, las lagrimas estaba en mi mejilla, pero últimamente no podía detenerlas, ¿Por qué coño no era fuerte?

- no Santiago… no lo eres Tiago- suspire y me senté a su lado.

El silencio hacia que todo fuera extraño, santiago se quito su chaqueta y la puso en mis hombros, nuestro pies estaba en el aire y el frío era cada ves mas fuerte haciendo que mi cuerpo temblara y la luna, estaba allí mirándonos como si esperara, como si esperara algo que no sabíamos.

Entonces paso… el grito desgarrador de mi hermano sonó en todo el bosque, las aguas comenzaro a moverse con violencia y mi respiración se había atascado, intente agarrarme de algo de algunas piedras, sentía como mi piel se comenzaba abrí, mientras luchaba por subir.

-¡BREE! – el grito de Santiago agarrandose de mi piernas intentando subir hacia que todo mi cuerpo doliera, mientras mas subía mas dolía, pero entonces perdí el equilibrio y me solté escuchando dos gritos desgarradores.
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Mi cabeza dolía tanto que sentía que en algún momento iba a explotar, suspire, solo quería despertarme dame una ducha y ver mi película favorita para comer mis fresas con chocolate.

-¿Brithany? – suspire esa voz, como odiaba aquella voz, y no es que no la odiara al contrario amaba aquella voz, era la voz de mi mejor amigo, Robert.

Robert Patt era su nombre, era un chico demasiado dulces, loco, amoroso, cuidados, y sobre todas las cosas tenia aun rara personalidad que a lo que a mi respecta me gustaba, pero el tenia novia y yo solo era su “pequeña hermanita”.

Abrí los ojos mirando todo borroso una estupida luz me molestaba, parpadeo un poco y luego pude verlo con claridad, su cabello todo desordenado, y sus ojos mostrando preocupación, Robert tenia un extraño trabajo y lo veía cada ves que podía, lo cual era una o dos veces a la semana, incluso pasaba meses sin verlo era doloroso pero cierto.

-¿Qué…su...ce...dio?-mi voz salio rasposa e incluso muy ronca, el me dedico una sonrisa.

- te encontraron a ti y a santiago entre las roncas de un acantilado estaba apunto de morir por hipotermia…-lo mire horrorizada, intentando recordar pero no podía- estuvieron tres días inconsciente…. ¿Cómo te sientes?- me pregunto luego de acariciar mi mano.

- estoy...bien...-susurre mirándolo, intente sonreír pero mi cara me dolía, el beso mi frente y cerré mis ojos, odiaba cuando hacia eso, sus beso en mi mejilla o frente era un golpe bajo, sabia que me quería.

¿Pero alguna ves iba amarme como yo a el? ¡Lo dudo!

- será mejor que descanse mañana será otro día…-susurro apagando la luces y dejando la de emergencia encendida, lo vi acomodarse en la silla y sonreí. Si Robert era una especie de ángel guardián, pero por una extraña razón me sentí observada, busque a mi alrededor al culpable pero no vi nada, suspire antes de quedarme dormida, como dijo Robert mañana será otro día. 






viernes, 18 de enero de 2013

El Ángel de Marcus



Schmilisky Stoy.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

  Solíamos ver a la gente pasar a nuestro alrededor como personas de la alta sociedad, nunca envidiamos nada que no tuviéramos, éramos pobre si, muy pobre para ser realista pero mi madre daba su vida por todo nosotros, de hecho la dio, murió apenas cuando yo tenias cuatro año en una calle de Londres fría como siempre, aquel hombre que solía llamarlo papá, no era algo de que este orgullosa.

  (Marcus a los 15 con Poo)
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Mi  hermano mayor Marcus comenzó a criarnos como tal, eral el mayor, tenía apenas 10 años, luego le seguía Robert con 7 años y luego nosotros con cuatro años casi 5,tenia un hermano igualitico a mí su nombre era Santiago. Marcus solía cuidarnos de todos aunque a veces podía pasarse de protector pero lo entiendo con toda mi vida que lo entiendo. Proteger a una familia era tan difícil, siempre nos enseño hacer fuerte y nunca rendirnos, Marcus era una hombre de pocas palabras pero le gustaba mirar y observar todo diferente, Marcus con su silencio y voz profunda me hacia recordad aquellos héroe que veía en la pequeña tele de mi antigua casa.

Marcus podía ser el tirano y aunque la mayoría del tiempo estaba mirando la luna, mama siempre solía decir:
 
“Marcus cuando consigas a la mujer que ama será el mejor ángel del mundo así que cuídalo y nunca lo dejes”
                                                                        
Mi hermano como todo hombre nunca lo entendió pero sabía que un ángel esperaba con él, una ángel que daría su vida de ser necesaria, cuando conocimos a mi madre adoptiva apenas tenias 13 y estaba enojada con mis hermanos, decir aquello era más horrible que saber que ellos solo se peleaba entre sí, recuerdo sus ojos brillantes azules como el agua, y su cabello negro como la oscuridad.

-          - ¿disculpa usted quién es? – recuerdo que su voz a decir aquellas palabras era de una dama de la sociedad, rica y con un buen estatus, algo muy lejos de todo nosotros.

-         -Mi nombres es Brithany…-murmuré nerviosa mientras retorcía mis manos, tenía hambre, mucho frio y sobre todas las coas me dolía mis rodillas, llegar hasta allá era demasiado y luego que la señorita a la casa que trabaje hace unas noches atrás me golpeaba, pero un golpe más o uno menos, ya daba muy igual.

-       - ¿Qué haces aquí, pequeña?-su voz era dulce, pero su rostro mostraba una seriedad y un extraño sentimiento de melancolía.

-         - Leí en el periódico que usted necesitaba a una cocinera…-comente mostrando el periódico recortado en el pedacito de la sección de “Se Busca…” y aunque una viejecita que hablaba hasta los codos había leído para mí.

-      -Si, pero tu eres apenas una niña…-dijo con su brazos cruzados, fruncí el ceño, claro que lo era pero mi mente no.

-          -Pero créame cuando le digo que se cocinar, lavar u hacer cualquier cosa que usted dese…-la mire con mis ojitos de cordero nunca me fallaba la mire suspira.

¿Quién iba a pensar que ese suspiro seria parte de mi historia? Verónica Schmilisky era su nombre de padres Alemanes pero nacida en Inglaterra, era una gran escritora fanática de la fotografía y de la música, había estudiando en el conservatorio nacional de Londres, y toco en la orquesta para la reina, amaba tener todo en orden y hacer álbum de cualquier cosa que se le ocurriera, pero sobre todas las cosas amaba estar en la playa y ver las estrellas, los amaneceres y atardeceres.

Marcus desconfiaba de ella pero así como era protector sabia que necesitaba alguien que lo orientara y eso fue lo que hizo verónica, durante los 10 años antes de su muerte vi como hizo a mi hermano, como le dio amor y confianza y le enseño todas las cosas que sabe, como lo formo como un adulto y como hizo todo por él.

Verónica era rica, millonaria para ser exactos y dejar todo su dinero a cuatro chico fue algo que no creíamos, Marcus era el que más se mostraba fuerte pero sabía que lloraba por las noches mientras veía los álbum numerados en una de las biblioteca, Marcus y mi mama vero era como esposo, discutía, peleaba y se reconciliaba era hermoso y pacifico.

-         -¿te encuentras bien?- la voz de Marcus se escucho en el parque, su cámara estaba guindada de su cuello y le dedique una sonrisa que no llego a mis ojos - ¿Qué ocurre?-pregunto estaba vestido de forma formal, el entierro de verónica apenas fue esta mañana.

-         -¿crees que sea nuestra culpa?-susurre entre sollozos, Marcus me miro y suspiro.

-    -Los ángeles esta en el cielo, mariposita y ella quiso volar hasta allá… no te rindas, Verónica nos guía…-susurro y lo mire, asentí pero aun así no estaba de acuerdo.

Entonces paso lo que nadie sabía, se ilusiono con una chica nunca me aprendí el nombre pero tampoco era necesario, murió poco después a tres días de la muerte de mi madre aunque eso fue doloroso para todo, no fue hasta poco tiempo después que llego ese ángel que tanto él esperaba su nombre era: Amy Winchester, un ángel.

- ¿estás seguro?- pregunte leyendo un libro, lo mire moverse de un lado a otro.

- ya te lo dijes, es otra rubia hueca…-chillo enojado su cámara estaba en el sofá de una forma extraña, lo mire de forma confusa, Marcus cuidaba todas su cámaras para que no se rayaran.

-¿Cómo dice que se llama?-pregunte con fingido interés.

- ash…-susurro bufando con frustración- Amy, su nombres es Amy… A M Y –chillo enojado- no puedo creer lo bajo que ha caído mi hermano, ¿Cómo se le ocurre?-alce una ceja mientras comía una de mis fresas- ¿Qué?

 - dime algo hermanito… ¿te gusta esta chica? – su cara de horror fue tal que me reí- ¿por qué no la invitas a salir? – lo mire cambiando de hoja- no seas tan serio… y llévala a un lugar hermoso… suerte…-fue mi última palabra antes de escuchar un grito y una puerta cerrarse después.

Solo basto unos tres meses para saber que Amy era el ángel de mi hermano Marcus.