Schmilisky Story.
TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO
DAR CRÉDITOS.
Decir que
fue una situación extraña algo que no puedo llegar aun entender fue aquella
extraña relación de mi hermano con mi ahora cuñada – y no fueron una si no dos-
pero el caso no era ese, ¿Cómo es que Robert fue el cupido mas perro de los
tiempo? ¡Ni idea! pero aun así le agradezco eso, y se que ellas también.
Para Robert
– mi hermano y no mi mejor amigo ¬¬” – era mas importante el sexo que otra
cosa, estudiaba medicina al igual que todo nosotros, pero el era el que mas de
dedicaba tiempo y amor, su pasión la música amaba tanto la música que en su
tiempo de “música” nadie puede
interrumpirlo.
Pero mi
hermano – al igual que todo nosotros – somos victimas de un pasado atroz, un
pasado que cada ves que se recuerda el corazón se paraliza.
- ¿de nuevo
tocando? –recuerdo que el me miro unas lagrimas estaba en su mejillas, camine
dejando el vaso de jugo con las tres galletas, si éramos unos niños en cuerpo
de hombre, el asintió y se quito las lagrimas.
El silencio
fue cada vez mas incomodo, pero sabia que era su forma de decirme que lo dejara
solo, pero era terca, mas nuestra relación solo se limitaba a gritos donde la
palabra “asesina” estaba siempre.
¿Es normal
que tu hermano te lo diga? en mi vida si…
- ¿Qué tocas?-susurro
mas por educación que por saber. Robert suspiro y se levanto su ojos verdes traspasaron
los míos, y se acerco empujándome para salir de lo que era el cuarto de música,
sentí el pequeño golpe de mis caderas contra el piano y el portazo de su cuarto
y antes de poder evitarlo las lagrimas corría por mi mejilla
¿Por qué el no me quería? ¿Qué hice de malo?
- Bree…-los
brazos de Marcus me abrazaron mientras lloraba en su pecho, Marcus siempre me decía
que Robert me quería, pero era mentira, ellos peleaba, Santiago se drogaba y yo
tenia que estar sonriendo, ¿es que acaso no ve que duele?
Estuvimos
un rato así hasta que los paso pesado de unos paso se asomaron con un Santiago alcoholizado,
me levante y Marcus lo llevo hasta la ducha, camine con paso miedoso hasta el
cuarto de “Tiago” para limpiarlo con rapidez, saque toda la ropa sucia y barrí
lo poco que pude el piso, viendo las millones de jeringan sintiendo mi corazón
encoger.
Cambie la
sabanas y acomode la cama, vi como Robert pasaba de largo, suspire, termine de
acomodar todo cerrando la ventana y las cortinas era las cuatro de la tarde de
un lunes normalmente Santiago bebía y se drogaba por todo un fin.
Lo vi
entrar con Marcus que lo acostó mientras lo cambiaba, cuando termino esperamos
que se quedara dormido, nos miro con su ojos lloroso y bese su frente,
entrelazamos nuestras manos mientras esperaba que se durmiera.
- Te quiero…-fue
lo único que susurro antes de dormirse, miro a Marcus que estaba en el umbral
de la puerta y me hizo señar sacando la ropa que estaba en la cesta, me separe arropándolo
bien antes de cerrar la puerta.
Baje la
escaleras con delicadeza y llegue a la cocina lave todo los platos, acomode la
cocina y mire la foto que había en ella, mis tres hermanos juntos con mi madre,
todo estábamos bailando una canción, la favorita de mi madre, cerré los ojos
intentando tranquilizarme.
-¿Cómo esta?
– la voz de Robert se escucho estaba mirándome fijamente.
- esta bien
como siempre…- susurre mientras terminaba de secar el mesón y le entregue la
lista de lo que faltaba, el la miro y la metió en su bolsillo, se despidió con
una mirada haciendo que como siempre, sintiera el vacío de mi corazón.
Hacer limpieza
en mi casa era la parte divertida, porque era el único momento en donde podía
liberar mis frustraciones cantando canciones, limpiaba todo, sacaba cada polvo
que veía, incluso las pinturas las limpiaba.
Subí las
escaleras para mirar a Santiago estaba como un bebe durmiendo, sabia que se pararía
con resaca, así que le deje un Telmo con su jugo favorito y una pastilla, para
el dolor de cabeza; Salí de su habitación hacia la parte derecha de la casa ya
que las habitaciones estaba en la izquierda.
Entre en su
estudio y lo limpie, vote todo el agua, lave su pinceles y acomode sus pinturas
por colores y escala de colores, su cuadros blanco estaba poniéndose amarillos los limpie la sillas y saque los trajes manchando, baje al ritmo de la música,
mis audífono era lo mejores y había sido regalo de Robert.
Termine de
levantar todo y acomode la ropa por cada uno entrando en las habitaciones,
acomodando todo, mire a Santiago por ultima ves y sonreír, si mi hermano era un
drogadicto pero sabia que había un motivo, y lo iba a descubrir.





