miércoles, 27 de febrero de 2013

Querida Amy...



Querida Amy:

Sabes es raro saber que ha pasado un año y que aunque yo siento como si fuera el primer día que te vi...

Tú fuiste y eres para mi todo lo que una persona desea. Aunque pasamos por etapas de una típica relación me hubiera gustado que nuestro final no fuera este que tenemos ahora tal ves suene raro, pero se que nos merecíamos otro final.

Tal ves la forma en que pensaba de ti la primera ves que te vi no era la adecuada, ¿Yo? Enamorarme de la chica rubia de ojos azules que quería con mi hermano, créeme para mi eso era lo mas horrible del mundo, pero algo paso cuando tu me miraste, no puedo explicar que fue, solo se que cuando me miraste me sentí bien incluso si no supieras mi nombre, era como esa rara conexión, esa mágica conexión en la cual estaba, nunca nadie me miro de esa forma, recuerdo tus ojos todo opaco y  que de un simple azul pasaron hacer las mejores perlas azules, ver tus ojos era como ver el mismo mar confundido con el cielo, ¿Eres un ángel? creo que dios te puso en mi camino para que me enseñaras y para que aprendiera de ti.

Tu no eres una simple chica que estuvo conmigo no, ¡Claro que no! eres mas, mucho mas, eres como el sol cuando brilla todas las mañana, como la luna que esta cerca del mar y sonríe por la iluminación, las estrellas formando el camino hacia los amantes, eres como la brisa de otoño delicada y persistente, dios puedo describirte de tantas formas y a las ves de ninguna, porque nunca encontrare una descripción para ti.

Eres mi chica rubia, la chica de ojos azules, aquella que me robo el corazón, aquella que fue mi novia y que con el tiempo le dio paso a mi prometida y que me dijo un si acepto, uno que nunca olvidare, la que fue mi amante, mi tigrita, mi tigresa, mi mejor amiga, mi modelo, mi esposa, mi novia, mi confidente, mi niña hermosa, mi princesas, mi tormento, mi alegra, mi dolor, mis ganas de seguir viviendo, la madre de mis hijos, la mujer esplendida…. puedo seguir porque eres perfecta, perfecta en millones de sentido, perfecta en cada faceta, perfecta porque así te recuerdo, todas tus pequeñas imperfecciones son lo que te hace ver así, perfecta…

 Tal ves ahora las cosas se ve oscuras pero se que esto pasara yo se que si, aun así nunca olvides que Te Amo, porque te amo si importa lo que venga, lo que suceda o pueda suceder, tu te robaste mi corazón con solo mirarme…


Siempre tuyo tu tigrito, Marcus Schmilisky.”




viernes, 8 de febrero de 2013

Enamorado de Dos Personas



 Schmilisky Story.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

Brithany POV

¿Cómo puedes enamorado de dos personas totalmente diferentes?

Hablo por mis hermanos –Santiago y Robert – cuando digo que el amor, es un asco a su forma claro estar.

Cada unos de los tres, hemos sufrido por amor, hemos llorado, perdido, matado, consumido, engañado, traicionado, pero sobre todas las cosas muerto…

Como en el caso de Robert, estaba perdidamente enamorado de su esposa Charlotte, una chica rubia de ojos azules como el cielo, tenia el mas puro corazón, su pensamiento era muy diferente era una de mis amigas – una que se fue formando con el tiempo – Charlotte conoció a una chica a través de una de su amiguitas que pronto formaría parte de nuestra familia, Elena llego a nuestra vida en un simple parpadeo y se metió en el corazón de mi hermano de una forma que nadie podría entender, no fueron su bubis ni su trasero, al contrario fue una cosa y créame cuando le digo que se enamoro a primera vista…

 Para Charlotte esto era cruel, de su parte, ambos tenia ya una familia formada adoptaron a Sara cuando era una bebes, había estado abandonada en el hospital una ves que Robert fue hacerle visita a unos de su colega y la adopto si consentimiento de Charlotte, para suerte de todo Sara fue el ángel que unió un millón de corazones.

Charlotte y Robert, dejaron de ser felices en el momento en que su mente colapso no por Katherine ni por mucho menos Amy, porque incluso nunca tuvo el valor de enfrentarla, nunca fue capaz de hacerlo ¿pero nadie lo era? nadie puede mirar a los ojos de la personas que crees amar y decirle “estoy enamorad@ de otr@” sinceramente yo no podría.

Robert no tan solo no era feliz, ninguno de su hijos lo era, vivía en una pequeña farsa de la “familia feliz”, recuerdo que cuando llego Zoe y Kevin al mundo Sara aun seguía siendo esa extraordinaria niña que luego de muchas injusticia de Charlotte se consumió con ella, Charlotte llego hasta el extremos de un amor manejado por la costumbre, lleno de traiciones mentiras y falsos “Te Amo”, ¿pero quien tenia la culpa? ¿Robert? ¿Charlotte? ¿Elena? Eso aun es un misterio.

No creo que Elena sea culpable, ¿no creo que seguir a tu corazón sea malo? ¿O si? ¿No? ¿Quién sabe? pero a pesar de eso, Robert tomo una decisión muy tarde, incluso aun cuando Charlotte se fue, el estar con Elena superar su obstáculo e intentar ser feliz es algo que mucho no intenta, tal ves ello aun tena la duda del paso, y los pensamiento de un tormentoso pasado, pero de algo estoy seguro son muy felices, porque Elena no solo se gano el amor de un hombre como Robert, si no a tres maravilloso hijos, a Sophie, Zoe y Kevin.

Por otra parte Santiago, Santiago es una de las personas más rara pero honesta del mundo, mi hermano siempre ha tenido eso, y creo que aunque sea doloroso; muchas mujeres le gustan eso.

Santiago conoció a Katherine gracias a mi hermano Robert, digamos que fue un favor de sexo de unos días, Robert le presento a Katherine a mi hermano y ella a Elena, si lo se ¡Raro! pero el amor es así ¿no?

Santiago y Katherine fue difícil, y sigue difícil entender un amor como el de ellos, ambos con pasado muy profundos y oscuros, llenos de soledad, sangre, y golpes, drogas, sexo, y alcohol, un demonio un demonio caído, ¿de que se trata en realidad? ¿De amar sin razones? ¿De sexo cada noche? ¿De beber si estar consiente de algo? ¿Violaciones? ¿Atacar? ¿Asesinar? un amor desfrenado… ¿Quién vive así? pues ellos.

En fin, Kathe y Santi, son mas que unos luchadores, ha pasado por todo, pero a veces incluso cuando pensé que era invencible, sucede algo que te hace cambiar de opinión, por un segundo pensé que Kathe y Santi será de esa parejas con cuentos de “vivieron felices para siempre” no entiendo que paso pero se que comenzó en navidad, una de esa navidad que debía ser grandiosa termino en fracaso…

Santi se enamoro de una chica, y no de cualquiera si no una chica que lo hacia suspirar y reír, era o es de ese tipo de chicas que cuando mirar su ojos sabes que esconde algo y que a pesar de que algo te lo impides caminas entre la oscuridad solo por ella, pero cuando ¿sabes a quien amas y que hay posibilidades de que te enamores de nuevo? Comienzas aterraste, para Santi no es fácil saberlo.

Katherine tenía tantos defectos como virtudes pero era perfecta para Santiago en millones de sentidos y aspecto, pero ¿en que fallaba? ¿Qué sucedía? podría decir la respuesta pero puede que sea errónea, mi hermano tiene una teoría, pero ¿si esa teoría esta mala? ¿De que sirve luchar por un amor que no funciona?

¿Pero el amor es todo en una relación?

Muchas veces he pensando en mi, en mi relaciones fallidas, en mis anteriores matrimonios y pienso en que en ninguno he sido feliz, no de esa forma de “felicidad” y me pregunto ¿lo serré?

Escrito por: Brithany Schmilisky.

lunes, 4 de febrero de 2013

Todo O Nada


 Schmilisky Story.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

Robert POV

La conocí en una calle de Londres, mientras llovía recuerdo que iba de regreso a mi casa, había estando viviendo en aquel Londres de antaño para alejarme un poco de mis hermanos, cada uno había tomando una decisión éramos adultos cada quien con su vida y su plato roto de una historia dolorosa.

Mi ipoh! estaba a todo volumen y venia cantando las canción en aquel callejon oscuro no fue hasta que tropecé con alguien que me di de cuenta de la persona. Su cabello marrón chocolate y sus ojos azules, tenia los ojos rojizos, pero no podía distinguirla muy bien, la lluvia era un poco mas fuerte y la luz no era tan buena, me agache para recoger lo que se había caído y nuestras manos se tocaron haciéndome sentir extraño.

Nunca me había enamorado y no tenia la necesidad de aquello, formar una familia enamorarse era algo que en mi lista no estaba, bueno si estaba pero de ultima opción. Recuerdo que cuando escuche su voz mi cuerpo se paralizo y la mire intensamente, sus ojos tenia algo que no sabia que era, le dedique una sonrisa.

- No te preocupes…-fue lo único que pude susurra, mientras nos levantábamos caminando a una distancia prudente ya que íbamos a la misma salida de aquel callejon, mi música habla pasado de segundo plano porque ella estaba en el primero, su cuerpo, era una de las mejores mujer que nunca antes allá visto, era mucho mejor que mis “amiguitas” como solía decirle Bree.

Cuando salimos del callejon entramos a una de las calles más poblada pero a esa hora de la noche y con aquella lluvia solo se podía ver la soledad, camine hacia la derecha ya que solo me faltaban unas tres cuadras para llegar a mi hogar, camine sin preocupación.

Mientras más caminaba mas escuchaba paso detrás de ti por el espejo de unos de los carteles de alguna tienda cerrada pude verla, traiga un gorro azul, y su ropa no era la adecuada para estar en Londres, lo cual me hizo replantearme la idea ¿de donde era ella?

-¿Disculpa? –su maldita y deseable voz se escucho dándole un pulsada de lujuria a mi cuerpo me di la vuelta porque deseaba verla con mas detalles de que una sucio callejon te dejaba.

-¿si?-mi voz salio aparentemente normal.

- mmm… esto… -mordió su labios- estoy algo perdida debiera llegar a la calle…-busco en su bolsillo con desesperación abrazándose a si misma me paso el papelito, la letra no se vea bien pero conocía esa calle estaba a una de mi casa.

- claro yo voy hacia allá si quieres te llevo…-demande era mas una orden que una pregunta, ella estaba perdida y yo era su única fuente, me sentí por un momento poderoso pero al mismo tiempo negué con mi cabeza.

Ya esa época de sexo, mujeres y droga había pasado, mire a la chica que no tenia nada que ver y con una cabeza caminamos en silencio un silencio que comezón a llenarse de pequeñas preguntas, preguntas para saber quien era esa chica, preguntas fáciles y simple nada elaborado y nada comprometedor.

Recuerdo que la tienda que estaba debajo de la señora Alice estaba abierta, y yo le indique a donde ir pero los truenos comenzaron y por conclusión ella se pego a mi, recuerdo el sabor de sus labios sedoso, cálidos y con sabor a chocolate, pero su lagrimas saladas le daba ese toque perfecto, me volví adicto como un drogadicto se hace adicto a la marihuana.

Ese día Ella durmió en mi casa era la primera ves que dormía en mi casa, como siempre hacia tenia un departamento para mis Amiguitas y otra para mi, pero esa ves había entrando a mi vida, recuerdo la ganas que tenia de hacerla mía, pero algo me decía que esta ves no era solo sexo era algo mas.

Recordarla hace daño y mas si tienes una historia con es apersona masoquista, aunque ha pasado mucho tiempo nunca me voy arrepentirme de que las cosas pasa por algo, gracias a ella tuve a mis hermoso Tres hijos, a Kevin, Zoe y mi pequeña Sophie, pero alguien que siempre recordare será a mi hermosa Sara.

Porque tal vez Charlotte, Sophie o Javi y yo tuvimos una historia de amor turbulenta pero nunca nos jugamos el Todo O Nada siempre había sido egoísta, fuimos y seguiremos siéndolo.





Escrito Por: Robert Schmilisky.

domingo, 3 de febrero de 2013

La Forma En Que Se Dieron Las Cosas


 Schmilisky Story.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

Robert POV

     Cualquiera que la viera pensara que era un regalada pero aquella niña de cabellos rubios y ojos azules había conquistado el corazón de mi hermano gemelos, Katherine o Kathe como prefiere que le diga era una victima mas de aquellos “adultos” que lo único que le importaba era sexo y dinero.

Su padre un ser que para ella era todo se convirtió en la peor pesadilla, llevándola al límite los vicios, el sexo, drogas y alcohol.


Kathe camino por aquellas asquerosas calles era un día normal, su piernas blancas cremosa, era la mejor del club, y le pagaba bien por tener un polvo con viejos y ricos, pero eso no era vida, su corazón estaba sangrando –literalmente hablando – no había curar, o tal ves ella no quería tener curas, entro al bar la música estaba fuerte.

Miro el lugar y camino hasta la barrar mientras se subía y se ponía hacer unos de eso bailes eróticos que para ella era mucho mas que eso, pasando sus manos por toco su cuerpo, excitaba a todo aquel que la viera, sea hombre o mujer, Kathe siempre había sido así, salvaje, peligrosa y callada…Termino de bailar recibiendo algunos aplauso, antes de ponerse atender el bar, con caminares sexy y muy sensuales, tocando las piernas de su clientes y sonriendo de forma provocadora hacia que su clientes se peleara por una noche con ella, no era cualquier zorra era la mejor de todas.

Pero ella se sabia dar su lugar, su amenaza y golpes, una señorita fuerte llena de metas, o eso es lo que hace creer.

- ¿puedo ayudarte en algo? –recuerdo que me dijo, mientras la mire de reojos, si cabellos rubio, ojos azules, escote pronunciando, mini falda tan corta que pude ver mucho mas, mis manos solo quería estrecharla, era hombre y soltero.

- ¿Depende de lo que puedas ofrecerme?-ella mordió su labios recorriendo mi mirada, nunca fui rico y tampoco aparente serlo, pero el tener una hermana loca por las compras te hacia de ves en cuando agradecerle por eso.

- ¿tu dime que se te ofrece?-susurro acariciando mi pechos, su largas uñas estaba acariciando en los puntos débiles, mi saliva bajaba y subía y le dedique aquella sonrisa que según las mujer era la mejor.

Ella soltó un pequeño jadeo cuando una de mis manos llego hasta su trasero, con mi otra mano la pegue a mis brazos el beso no era tímido, ni calido, ni romántico, al contrario era todo lo contrario, el salvaje, ruidoso, lleno de gemidos y jadeo, era algo que de recordad cualquier hombre se excitara todo menos yo.

Recuerdo que le lleve a mi departamento, aquel que tenia para ocasiones como esta, donde llevaba algunas zorras y poder tener una noche movidita pero con Kathe no fueron una si no varias, gritos, besos, caricias y llegar al clímax era la enorme gloria.

- ¡Santiago! – chille de emoción al ver a mi hermano pequeño, tenia su chaqueta negra su pantalones de igual forma una camisa blanca y su lentes, me abrazo como si no nos hubiéramos visto en siglo, lo cual era cierto, había hecho una viaje sabático por todo Europa y parte de America, según el para buscar su musa y según mi hermana para olvidar a Samantha.
- ¿Cómo estas Bro? – recuerdo que fueron su palabras, nos abrazamos y luego de eso me contó todo aquello que hizo, me alegro saber que su vida iba bien, sin drogas, sin vicio y sin toda esa porquería que lo llenaba, vi en su ojos otro tipo, no aquel que golpeaba, mataba, y hacia cosas sin corazón, no aquel demonio no era otro era mi hermano pequeño aquel que tanto protegía pero que inconscientemente lastimaba.

Santiago estaba terminandose de cambiar mientras que yo veia en mi angenda si tendria algo importante en la Clinica, era medico Cirujano y pediatra y pronto Ginecologo ya que estaba haciendo la especialización en esa rama de la medicina, amaba la medicina como amaba mi piano, la música y la medicina era mi familia y mi vida, ellos era mi casa y sobre todo mi corazón.

- oye Bree dijo que teníamos que estar mañana en su casa…- recuerdo que me dijo Santiago y yo solo me limite hacer un comentario sarcástico, salimos de mi departamento hacia el club.

El show de las bailarina ya estaba mientras que cada una hacia después su tarea, Santiago se divirtió mi pequeño hermano estaba divirtiéndose,, solo había pedido refresco y yo entendía la razón, por eso había solo pedido un whisky había tomado cuatro y ya eso no me hacia cuando la vi pasar a lo lejos, su melena rubia y sus ojos azules seguía iguales aún sonrisa se formo cuando me vio y antes de pensarlo me levante.

-Hey…-susurro Santiago mirándote divertido- ¿el león esta de caza esta noche? – no recordaba aquel apodo estaba vetado para mi pero sabia que Santiago lo decía porque ya el había superando la puerta de nuestra segunda mama, Verónica.

- ¿y cuando dejes de cazar? –el soltó una risa y le di una copia de las llaves- no creo que regrese contigo esta noche…- el asintió y me despide, camine hasta la barra donde ella estaba y solo un beso en el cuello basto para saber que ella me esperaba..

Nunca me iba imaginar que Katherine iba terminar formando parte de  mi familia, si porque ella es parte de mi extraña familia, y no es mi esposa pero si es mi cuñada, y aunque no me sienta orgulloso de la forma en que se dieron las cosas, no voy a negar que fue y es para mi divertido la forma en que se dieron las cosas.

Escrito Por: Robert Schimilisky. 

lunes, 21 de enero de 2013

Un Dia "Normal"


 Schmilisky Story.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.


¡Aun no entiendo que sucedió, solo se que paso!

Decir que fue una situación extraña algo que no puedo llegar aun entender fue aquella extraña relación de mi hermano con mi ahora cuñada – y no fueron una si no dos- pero el caso no era ese, ¿Cómo es que Robert fue el cupido mas perro de los tiempo? ¡Ni idea! pero aun así le agradezco eso, y se que ellas también.

Para Robert – mi hermano y no mi mejor amigo ¬¬” – era mas importante el sexo que otra cosa, estudiaba medicina al igual que todo nosotros, pero el era el que mas de dedicaba tiempo y amor, su pasión la música amaba tanto la música que en su tiempo de “música” nadie puede interrumpirlo.

Pero mi hermano – al igual que todo nosotros – somos victimas de un pasado atroz, un pasado que cada ves que se recuerda el corazón se paraliza.

- ¿de nuevo tocando? –recuerdo que el me miro unas lagrimas estaba en su mejillas, camine dejando el vaso de jugo con las tres galletas, si éramos unos niños en cuerpo de hombre, el asintió y se quito las lagrimas.

El silencio fue cada vez mas incomodo, pero sabia que era su forma de decirme que lo dejara solo, pero era terca, mas nuestra relación solo se limitaba a gritos donde la palabra “asesina” estaba siempre.

¿Es normal que tu hermano te lo diga? en mi vida si…

- ¿Qué tocas?-susurro mas por educación que por saber. Robert suspiro y se levanto su ojos verdes traspasaron los míos, y se acerco empujándome para salir de lo que era el cuarto de música, sentí el pequeño golpe de mis caderas contra el piano y el portazo de su cuarto y antes de poder evitarlo las lagrimas corría por mi mejilla

¿Por qué el no me quería? ¿Qué hice de  malo?

- Bree…-los brazos de Marcus me abrazaron mientras lloraba en su pecho, Marcus siempre me decía que Robert me quería, pero era mentira, ellos peleaba, Santiago se drogaba y yo tenia que estar sonriendo, ¿es que acaso no ve que duele?

Estuvimos un rato así hasta que los paso pesado de unos paso se asomaron con un Santiago alcoholizado, me levante y Marcus lo llevo hasta la ducha, camine con paso miedoso hasta el cuarto de “Tiago” para limpiarlo con rapidez, saque toda la ropa sucia y barrí lo poco que pude el piso, viendo las millones de jeringan sintiendo mi corazón encoger.
 
Cambie la sabanas y acomode la cama, vi como Robert pasaba de largo, suspire, termine de acomodar todo cerrando la ventana y las cortinas era las cuatro de la tarde de un lunes normalmente Santiago bebía y se drogaba por todo un fin.

Lo vi entrar con Marcus que lo acostó mientras lo cambiaba, cuando termino esperamos que se quedara dormido, nos miro con su ojos lloroso y bese su frente, entrelazamos nuestras manos mientras esperaba que se durmiera.
- Te quiero…-fue lo único que susurro antes de dormirse, miro a Marcus que estaba en el umbral de la puerta y me hizo señar sacando la ropa que estaba en la cesta, me separe arropándolo bien antes de cerrar la puerta.

Baje la escaleras con delicadeza y llegue a la cocina lave todo los platos, acomode la cocina y mire la foto que había en ella, mis tres hermanos juntos con mi madre, todo estábamos bailando una canción, la favorita de mi madre, cerré los ojos intentando tranquilizarme.

-¿Cómo esta? – la voz de Robert se escucho estaba mirándome fijamente.

- esta bien como siempre…- susurre mientras terminaba de secar el mesón y le entregue la lista de lo que faltaba, el la miro y la metió en su bolsillo, se despidió con una mirada haciendo que como siempre, sintiera el vacío de mi corazón.

Hacer limpieza en mi casa era la parte divertida, porque era el único momento en donde podía liberar mis frustraciones cantando canciones, limpiaba todo, sacaba cada polvo que veía, incluso las pinturas las limpiaba.

Subí las escaleras para mirar a Santiago estaba como un bebe durmiendo, sabia que se pararía con resaca, así que le deje un Telmo con su jugo favorito y una pastilla, para el dolor de cabeza; Salí de su habitación hacia la parte derecha de la casa ya que las habitaciones estaba en la izquierda.

Entre en su estudio y lo limpie, vote todo el agua, lave su pinceles y acomode sus pinturas por colores y escala de colores, su cuadros blanco estaba poniéndose amarillos los limpie la sillas y saque los trajes manchando, baje al ritmo de la música, mis audífono era lo mejores y había sido regalo de Robert.

Termine de levantar todo y acomode la ropa por cada uno entrando en las habitaciones, acomodando todo, mire a Santiago por ultima ves y sonreír, si mi hermano era un drogadicto pero sabia que había un motivo, y lo iba a descubrir. 

El Ángel y El Demonio.


Schmilisky Family.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

¿Cómo era posible mantener una sonrisa cuando quieres gritar tan fuerte y llorar hasta que tus pulmones sangren?

Nunca fui una chica envidiosa, tenia todo lo que quería, y no me refiero al dinero, las joyas o cosas materiales, al contrario, el dinero no era nada porque solo cubría las necesidades, muchas veces pensaba que estaba loca, veía en mi mentes imágenes de una ángel con un demonio, ambos peleando siempre pero nunca morían al contrario se quería, pero no de amarse de amor… ¿si entiende?

Santiago era mi hermano gemelo o mellizo, siempre teníamos esa extraña conexión de que ambos sabia lo que al otro le ocurría, el siempre estuvo para mi y yo estuve para el, Santiago a diferencia de mi y el restos de mis hermanos tenia un extraño pasado, un pasado diabólico donde las drogas, el alcohol y el sexo era el domínate y el factor para que su vida fuera la porquería que era.

¿Santiago deja de beber por favor? –susurre nerviosa, mi cuerpo temblaba y cada ves era mucho mas, las calles de nueva York estaba desierta en una miércoles a las 5 de la madrugada, mi madre estaba de viaje junto con Robert para su audición de un recitar de piano; Santiago seguía tambaleándose en plena calles mientras se reía- ¿Santiago me estas escuchando?- volví a hablar, era imposible, Santiago era solo una sombra mas de aquella mujer.

-          ¿por…que….no…errre…sss…nno…rmal…?-dijo arrastrando las palabras producida por el alcohol, me incomode demasiado, Santiago no era el mismo.

-          ¿Santiago a donde vas? – le chille antes de corre, santiago camino como si no hubiera lugar hasta el bosque, mire el cielo, “luna llena genial” bufe con sarcasmo, mientras caminaba, mis brazos estaba tan frío y nada me cubría solo una camisa manga corta.

Santiago camino golpeándose, cayendo y diciendo estupideces que no podía oír, solo lo seguía por no quedarme sola, escuchaba a los animales cerca, el frío y las hojas moviéndose no ayudaba, suspire, mi hermano chillaba en algunos momento delirando lo cual me preocupaba.

¿Cuánta droga había consumido en el “Coctel”?

- Santiago… - volví a llamarlo cuando se detuvo frente a un acantilado, camine hasta el temerosa y luego me muro y camino hasta sentarse en el vacío de este.

- ¿soy una mala persona? –susurro como si tuviera miedo de las palabras y trague grueso, las lagrimas estaba en mi mejilla, pero últimamente no podía detenerlas, ¿Por qué coño no era fuerte?

- no Santiago… no lo eres Tiago- suspire y me senté a su lado.

El silencio hacia que todo fuera extraño, santiago se quito su chaqueta y la puso en mis hombros, nuestro pies estaba en el aire y el frío era cada ves mas fuerte haciendo que mi cuerpo temblara y la luna, estaba allí mirándonos como si esperara, como si esperara algo que no sabíamos.

Entonces paso… el grito desgarrador de mi hermano sonó en todo el bosque, las aguas comenzaro a moverse con violencia y mi respiración se había atascado, intente agarrarme de algo de algunas piedras, sentía como mi piel se comenzaba abrí, mientras luchaba por subir.

-¡BREE! – el grito de Santiago agarrandose de mi piernas intentando subir hacia que todo mi cuerpo doliera, mientras mas subía mas dolía, pero entonces perdí el equilibrio y me solté escuchando dos gritos desgarradores.
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Mi cabeza dolía tanto que sentía que en algún momento iba a explotar, suspire, solo quería despertarme dame una ducha y ver mi película favorita para comer mis fresas con chocolate.

-¿Brithany? – suspire esa voz, como odiaba aquella voz, y no es que no la odiara al contrario amaba aquella voz, era la voz de mi mejor amigo, Robert.

Robert Patt era su nombre, era un chico demasiado dulces, loco, amoroso, cuidados, y sobre todas las cosas tenia aun rara personalidad que a lo que a mi respecta me gustaba, pero el tenia novia y yo solo era su “pequeña hermanita”.

Abrí los ojos mirando todo borroso una estupida luz me molestaba, parpadeo un poco y luego pude verlo con claridad, su cabello todo desordenado, y sus ojos mostrando preocupación, Robert tenia un extraño trabajo y lo veía cada ves que podía, lo cual era una o dos veces a la semana, incluso pasaba meses sin verlo era doloroso pero cierto.

-¿Qué…su...ce...dio?-mi voz salio rasposa e incluso muy ronca, el me dedico una sonrisa.

- te encontraron a ti y a santiago entre las roncas de un acantilado estaba apunto de morir por hipotermia…-lo mire horrorizada, intentando recordar pero no podía- estuvieron tres días inconsciente…. ¿Cómo te sientes?- me pregunto luego de acariciar mi mano.

- estoy...bien...-susurre mirándolo, intente sonreír pero mi cara me dolía, el beso mi frente y cerré mis ojos, odiaba cuando hacia eso, sus beso en mi mejilla o frente era un golpe bajo, sabia que me quería.

¿Pero alguna ves iba amarme como yo a el? ¡Lo dudo!

- será mejor que descanse mañana será otro día…-susurro apagando la luces y dejando la de emergencia encendida, lo vi acomodarse en la silla y sonreí. Si Robert era una especie de ángel guardián, pero por una extraña razón me sentí observada, busque a mi alrededor al culpable pero no vi nada, suspire antes de quedarme dormida, como dijo Robert mañana será otro día. 






viernes, 18 de enero de 2013

El Ángel de Marcus



Schmilisky Stoy.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

  Solíamos ver a la gente pasar a nuestro alrededor como personas de la alta sociedad, nunca envidiamos nada que no tuviéramos, éramos pobre si, muy pobre para ser realista pero mi madre daba su vida por todo nosotros, de hecho la dio, murió apenas cuando yo tenias cuatro año en una calle de Londres fría como siempre, aquel hombre que solía llamarlo papá, no era algo de que este orgullosa.

  (Marcus a los 15 con Poo)
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Mi  hermano mayor Marcus comenzó a criarnos como tal, eral el mayor, tenía apenas 10 años, luego le seguía Robert con 7 años y luego nosotros con cuatro años casi 5,tenia un hermano igualitico a mí su nombre era Santiago. Marcus solía cuidarnos de todos aunque a veces podía pasarse de protector pero lo entiendo con toda mi vida que lo entiendo. Proteger a una familia era tan difícil, siempre nos enseño hacer fuerte y nunca rendirnos, Marcus era una hombre de pocas palabras pero le gustaba mirar y observar todo diferente, Marcus con su silencio y voz profunda me hacia recordad aquellos héroe que veía en la pequeña tele de mi antigua casa.

Marcus podía ser el tirano y aunque la mayoría del tiempo estaba mirando la luna, mama siempre solía decir:
 
“Marcus cuando consigas a la mujer que ama será el mejor ángel del mundo así que cuídalo y nunca lo dejes”
                                                                        
Mi hermano como todo hombre nunca lo entendió pero sabía que un ángel esperaba con él, una ángel que daría su vida de ser necesaria, cuando conocimos a mi madre adoptiva apenas tenias 13 y estaba enojada con mis hermanos, decir aquello era más horrible que saber que ellos solo se peleaba entre sí, recuerdo sus ojos brillantes azules como el agua, y su cabello negro como la oscuridad.

-          - ¿disculpa usted quién es? – recuerdo que su voz a decir aquellas palabras era de una dama de la sociedad, rica y con un buen estatus, algo muy lejos de todo nosotros.

-         -Mi nombres es Brithany…-murmuré nerviosa mientras retorcía mis manos, tenía hambre, mucho frio y sobre todas las coas me dolía mis rodillas, llegar hasta allá era demasiado y luego que la señorita a la casa que trabaje hace unas noches atrás me golpeaba, pero un golpe más o uno menos, ya daba muy igual.

-       - ¿Qué haces aquí, pequeña?-su voz era dulce, pero su rostro mostraba una seriedad y un extraño sentimiento de melancolía.

-         - Leí en el periódico que usted necesitaba a una cocinera…-comente mostrando el periódico recortado en el pedacito de la sección de “Se Busca…” y aunque una viejecita que hablaba hasta los codos había leído para mí.

-      -Si, pero tu eres apenas una niña…-dijo con su brazos cruzados, fruncí el ceño, claro que lo era pero mi mente no.

-          -Pero créame cuando le digo que se cocinar, lavar u hacer cualquier cosa que usted dese…-la mire con mis ojitos de cordero nunca me fallaba la mire suspira.

¿Quién iba a pensar que ese suspiro seria parte de mi historia? Verónica Schmilisky era su nombre de padres Alemanes pero nacida en Inglaterra, era una gran escritora fanática de la fotografía y de la música, había estudiando en el conservatorio nacional de Londres, y toco en la orquesta para la reina, amaba tener todo en orden y hacer álbum de cualquier cosa que se le ocurriera, pero sobre todas las cosas amaba estar en la playa y ver las estrellas, los amaneceres y atardeceres.

Marcus desconfiaba de ella pero así como era protector sabia que necesitaba alguien que lo orientara y eso fue lo que hizo verónica, durante los 10 años antes de su muerte vi como hizo a mi hermano, como le dio amor y confianza y le enseño todas las cosas que sabe, como lo formo como un adulto y como hizo todo por él.

Verónica era rica, millonaria para ser exactos y dejar todo su dinero a cuatro chico fue algo que no creíamos, Marcus era el que más se mostraba fuerte pero sabía que lloraba por las noches mientras veía los álbum numerados en una de las biblioteca, Marcus y mi mama vero era como esposo, discutía, peleaba y se reconciliaba era hermoso y pacifico.

-         -¿te encuentras bien?- la voz de Marcus se escucho en el parque, su cámara estaba guindada de su cuello y le dedique una sonrisa que no llego a mis ojos - ¿Qué ocurre?-pregunto estaba vestido de forma formal, el entierro de verónica apenas fue esta mañana.

-         -¿crees que sea nuestra culpa?-susurre entre sollozos, Marcus me miro y suspiro.

-    -Los ángeles esta en el cielo, mariposita y ella quiso volar hasta allá… no te rindas, Verónica nos guía…-susurro y lo mire, asentí pero aun así no estaba de acuerdo.

Entonces paso lo que nadie sabía, se ilusiono con una chica nunca me aprendí el nombre pero tampoco era necesario, murió poco después a tres días de la muerte de mi madre aunque eso fue doloroso para todo, no fue hasta poco tiempo después que llego ese ángel que tanto él esperaba su nombre era: Amy Winchester, un ángel.

- ¿estás seguro?- pregunte leyendo un libro, lo mire moverse de un lado a otro.

- ya te lo dijes, es otra rubia hueca…-chillo enojado su cámara estaba en el sofá de una forma extraña, lo mire de forma confusa, Marcus cuidaba todas su cámaras para que no se rayaran.

-¿Cómo dice que se llama?-pregunte con fingido interés.

- ash…-susurro bufando con frustración- Amy, su nombres es Amy… A M Y –chillo enojado- no puedo creer lo bajo que ha caído mi hermano, ¿Cómo se le ocurre?-alce una ceja mientras comía una de mis fresas- ¿Qué?

 - dime algo hermanito… ¿te gusta esta chica? – su cara de horror fue tal que me reí- ¿por qué no la invitas a salir? – lo mire cambiando de hoja- no seas tan serio… y llévala a un lugar hermoso… suerte…-fue mi última palabra antes de escuchar un grito y una puerta cerrarse después.

Solo basto unos tres meses para saber que Amy era el ángel de mi hermano Marcus.