Schmilisky Stoy.
TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.
Solíamos ver a la gente pasar a nuestro alrededor como personas de la
alta sociedad, nunca envidiamos nada que no tuviéramos, éramos pobre si, muy
pobre para ser realista pero mi madre daba su vida por todo nosotros, de hecho
la dio, murió apenas cuando yo tenias cuatro año en una calle de Londres fría como
siempre, aquel hombre que solía llamarlo papá,
no era algo de que este orgullosa.
(Marcus a los 15 con Poo)
Mi hermano mayor Marcus comenzó a criarnos como
tal, eral el mayor, tenía apenas 10 años, luego le seguía Robert con 7 años y
luego nosotros con cuatro años casi 5,tenia un hermano igualitico a mí su
nombre era Santiago. Marcus solía cuidarnos de todos aunque a veces podía pasarse
de protector pero lo entiendo con toda mi vida que lo entiendo. Proteger a una
familia era tan difícil, siempre nos enseño hacer fuerte y nunca rendirnos, Marcus
era una hombre de pocas palabras pero le gustaba mirar y observar todo
diferente, Marcus con su silencio y voz profunda me hacia recordad aquellos héroe
que veía en la pequeña tele de mi antigua casa.
Marcus podía ser el tirano y
aunque la mayoría del tiempo estaba mirando la luna, mama siempre solía decir:
“Marcus cuando consigas a la mujer que ama será el mejor ángel del
mundo así que cuídalo y nunca lo dejes”
Mi hermano como todo hombre nunca
lo entendió pero sabía que un ángel esperaba con él, una ángel que daría su
vida de ser necesaria, cuando conocimos a mi madre adoptiva apenas tenias 13 y
estaba enojada con mis hermanos, decir aquello era más horrible que saber que
ellos solo se peleaba entre sí, recuerdo sus ojos brillantes azules como el
agua, y su cabello negro como la oscuridad.
- - ¿disculpa usted quién es? – recuerdo que su voz
a decir aquellas palabras era de una dama de la sociedad, rica y con un buen
estatus, algo muy lejos de todo nosotros.
- -Mi nombres es Brithany…-murmuré nerviosa
mientras retorcía mis manos, tenía hambre, mucho frio y sobre todas las coas me
dolía mis rodillas, llegar hasta allá era demasiado y luego que la señorita a
la casa que trabaje hace unas noches atrás me golpeaba, pero un golpe más o uno
menos, ya daba muy igual.
- - ¿Qué haces aquí, pequeña?-su voz era dulce, pero
su rostro mostraba una seriedad y un extraño sentimiento de melancolía.
- - Leí en el periódico que usted necesitaba a una
cocinera…-comente mostrando el periódico recortado en el pedacito de la sección
de “Se Busca…” y aunque una
viejecita que hablaba hasta los codos había leído para mí.
- -Si, pero tu eres apenas una niña…-dijo con su
brazos cruzados, fruncí el ceño, claro que lo era pero mi mente no.
- -Pero créame cuando le digo que se cocinar, lavar
u hacer cualquier cosa que usted dese…-la mire con mis ojitos de cordero nunca
me fallaba la mire suspira.
¿Quién iba a pensar que ese
suspiro seria parte de mi historia? Verónica Schmilisky era su nombre de padres
Alemanes pero nacida en Inglaterra, era una gran escritora fanática de la fotografía
y de la música, había estudiando en el conservatorio nacional de Londres, y
toco en la orquesta para la reina, amaba tener todo en orden y hacer álbum de
cualquier cosa que se le ocurriera, pero sobre todas las cosas amaba estar en
la playa y ver las estrellas, los amaneceres y atardeceres.
Marcus desconfiaba de ella pero así
como era protector sabia que necesitaba alguien que lo orientara y eso fue lo
que hizo verónica, durante los 10 años antes de su muerte vi como hizo a mi
hermano, como le dio amor y confianza y le enseño todas las cosas que sabe,
como lo formo como un adulto y como hizo todo por él.
Verónica era rica, millonaria
para ser exactos y dejar todo su dinero a cuatro chico fue algo que no creíamos,
Marcus era el que más se mostraba fuerte pero sabía que lloraba por las noches
mientras veía los álbum numerados en una de las biblioteca, Marcus y mi mama vero
era como esposo, discutía, peleaba y se reconciliaba era hermoso y pacifico.
- -¿te encuentras bien?- la voz de Marcus se
escucho en el parque, su cámara estaba guindada de su cuello y le dedique una
sonrisa que no llego a mis ojos - ¿Qué ocurre?-pregunto estaba vestido de forma
formal, el entierro de verónica apenas fue esta mañana.
- -¿crees que sea nuestra culpa?-susurre entre
sollozos, Marcus me miro y suspiro.
- -Los ángeles esta en el cielo, mariposita y ella
quiso volar hasta allá… no te rindas, Verónica nos guía…-susurro y lo mire, asentí
pero aun así no estaba de acuerdo.
Entonces paso lo que nadie sabía,
se ilusiono con una chica nunca me aprendí el nombre pero tampoco era
necesario, murió poco después a tres días de la muerte de mi madre aunque eso
fue doloroso para todo, no fue hasta poco tiempo después que llego ese ángel
que tanto él esperaba su nombre era: Amy Winchester, un ángel.

- ¿estás seguro?- pregunte
leyendo un libro, lo mire moverse de un lado a otro.
- ya te lo dijes, es otra rubia
hueca…-chillo enojado su cámara estaba en el sofá de una forma extraña, lo mire
de forma confusa, Marcus cuidaba todas su cámaras para que no se rayaran.
-¿Cómo dice que se
llama?-pregunte con fingido interés.
- ash…-susurro bufando con frustración-
Amy, su nombres es Amy… A M Y –chillo enojado- no puedo creer lo bajo que ha caído
mi hermano, ¿Cómo se le ocurre?-alce una ceja mientras comía una de mis fresas-
¿Qué?
- dime algo hermanito… ¿te gusta esta chica? –
su cara de horror fue tal que me reí- ¿por qué no la invitas a salir? – lo mire
cambiando de hoja- no seas tan serio… y llévala a un lugar hermoso… suerte…-fue
mi última palabra antes de escuchar un grito y una puerta cerrarse después.
Solo basto unos tres meses para
saber que Amy era el ángel de mi hermano Marcus.