Schmilisky Family.
TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO
DAR CRÉDITOS.
¿Cómo era posible
mantener una sonrisa cuando quieres gritar tan fuerte y llorar hasta que tus
pulmones sangren?
Nunca
fui una chica envidiosa, tenia todo lo que quería, y no me refiero al dinero,
las joyas o cosas materiales, al contrario, el dinero no era nada porque solo
cubría las necesidades, muchas veces pensaba que estaba loca, veía en mi mentes
imágenes de una ángel con un demonio, ambos peleando siempre pero nunca morían
al contrario se quería, pero no de amarse de amor… ¿si entiende?
Santiago
era mi hermano gemelo o mellizo, siempre teníamos esa extraña conexión de que
ambos sabia lo que al otro le ocurría, el siempre estuvo para mi y yo estuve
para el, Santiago a diferencia de mi y el restos de mis hermanos tenia un
extraño pasado, un pasado diabólico donde las drogas, el alcohol y el sexo era
el domínate y el factor para que su vida fuera la porquería que era.
¿Santiago deja de beber por favor? –susurre
nerviosa, mi cuerpo temblaba y cada ves era mucho mas, las calles de nueva York
estaba desierta en una miércoles a las 5 de la madrugada, mi madre estaba de
viaje junto con Robert para su audición de un recitar de piano; Santiago seguía
tambaleándose en plena calles mientras se reía- ¿Santiago me estas escuchando?-
volví a hablar, era imposible, Santiago era solo una sombra mas de aquella
mujer.
-
¿por…que….no…errre…sss…nno…rmal…?-dijo
arrastrando las palabras producida por el alcohol, me incomode demasiado, Santiago
no era el mismo.
-
¿Santiago a donde vas? – le chille antes de
corre, santiago camino como si no hubiera lugar hasta el bosque, mire el cielo,
“luna llena genial” bufe con
sarcasmo, mientras caminaba, mis brazos estaba tan frío y nada me cubría solo
una camisa manga corta.
Santiago camino golpeándose,
cayendo y diciendo estupideces que no podía oír, solo lo seguía por no quedarme
sola, escuchaba a los animales cerca, el frío y las hojas moviéndose no
ayudaba, suspire, mi hermano chillaba en algunos momento delirando lo cual me
preocupaba.
¿Cuánta droga había consumido en el “Coctel”?
- Santiago… - volví a
llamarlo cuando se detuvo frente a un acantilado, camine hasta el temerosa y
luego me muro y camino hasta sentarse en el vacío de este.
- ¿soy una mala persona? –susurro como si tuviera miedo de las palabras y trague grueso, las lagrimas estaba en mi mejilla, pero últimamente no podía detenerlas, ¿Por qué coño no era fuerte?
- ¿soy una mala persona? –susurro como si tuviera miedo de las palabras y trague grueso, las lagrimas estaba en mi mejilla, pero últimamente no podía detenerlas, ¿Por qué coño no era fuerte?
- no Santiago…
no lo eres Tiago- suspire y me senté a su lado.
El silencio hacia que todo fuera extraño, santiago se quito su chaqueta y la puso en mis hombros, nuestro pies estaba en el aire y el frío era cada ves mas fuerte haciendo que mi cuerpo temblara y la luna, estaba allí mirándonos como si esperara, como si esperara algo que no sabíamos.

Entonces paso… el grito desgarrador de mi hermano sonó en todo el bosque, las aguas comenzaro a moverse con violencia y mi respiración se había atascado, intente agarrarme de algo de algunas piedras, sentía como mi piel se comenzaba abrí, mientras luchaba por subir.
-¡BREE! –
el grito de Santiago agarrandose de mi piernas intentando subir hacia que todo
mi cuerpo doliera, mientras mas subía mas dolía, pero entonces perdí el
equilibrio y me solté escuchando dos gritos desgarradores.
.
.
.
.
Mi cabeza dolía
tanto que sentía que en algún momento iba a explotar, suspire, solo quería
despertarme dame una ducha y ver mi película favorita para comer mis fresas con
chocolate.
-¿Brithany?
– suspire esa voz, como odiaba aquella voz, y no es que no la odiara al
contrario amaba aquella voz, era la voz de mi mejor amigo, Robert.
Robert Patt
era su nombre, era un chico demasiado dulces, loco, amoroso, cuidados, y sobre
todas las cosas tenia aun rara personalidad que a lo que a mi respecta me
gustaba, pero el tenia novia y yo solo era su “pequeña hermanita”.
Abrí los
ojos mirando todo borroso una estupida luz me molestaba, parpadeo un poco y
luego pude verlo con claridad, su cabello todo desordenado, y sus ojos
mostrando preocupación, Robert tenia un extraño trabajo y lo veía cada ves que
podía, lo cual era una o dos veces a la semana, incluso pasaba meses sin verlo
era doloroso pero cierto.
-¿Qué…su...ce...dio?-mi
voz salio rasposa e incluso muy ronca, el me dedico una sonrisa.
- te
encontraron a ti y a santiago entre las roncas de un acantilado estaba apunto
de morir por hipotermia…-lo mire horrorizada, intentando recordar pero no podía-
estuvieron tres días inconsciente…. ¿Cómo te sientes?- me pregunto luego de
acariciar mi mano.
- estoy...bien...-susurre
mirándolo, intente sonreír pero mi cara me dolía, el beso mi frente y cerré mis
ojos, odiaba cuando hacia eso, sus beso en mi mejilla o frente era un golpe
bajo, sabia que me quería.
¿Pero alguna ves iba amarme como yo a el? ¡Lo
dudo!
- será
mejor que descanse mañana será otro día…-susurro apagando la luces y dejando la
de emergencia encendida, lo vi acomodarse en la silla y sonreí. Si Robert era
una especie de ángel guardián, pero por una extraña razón me sentí observada,
busque a mi alrededor al culpable pero no vi nada, suspire antes de quedarme
dormida, como dijo Robert mañana será
otro día.

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