Schmilisky
Story.
TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO
DAR CRÉDITOS.
Robert POV
Cualquiera que la viera pensara que era un
regalada pero aquella niña de cabellos rubios y ojos azules había conquistado
el corazón de mi hermano gemelos, Katherine o Kathe como prefiere que le diga era una victima mas de aquellos “adultos” que lo único que le importaba
era sexo y dinero.
Su padre un ser que para ella era todo se convirtió en la peor pesadilla, llevándola al límite los vicios, el sexo, drogas y alcohol.
Kathe
camino por aquellas asquerosas calles era un día normal, su piernas blancas
cremosa, era la mejor del club, y le pagaba bien por tener un polvo con viejos
y ricos, pero eso no era vida, su corazón estaba sangrando –literalmente
hablando – no había curar, o tal ves ella no quería tener curas, entro al bar
la música estaba fuerte.Miro el lugar y camino hasta la barrar mientras se subía y se ponía hacer unos de eso bailes eróticos que para ella era mucho mas que eso, pasando sus manos por toco su cuerpo, excitaba a todo aquel que la viera, sea hombre o mujer, Kathe siempre había sido así, salvaje, peligrosa y callada…Termino de bailar recibiendo algunos aplauso, antes de ponerse atender el bar, con caminares sexy y muy sensuales, tocando las piernas de su clientes y sonriendo de forma provocadora hacia que su clientes se peleara por una noche con ella, no era cualquier zorra era la mejor de todas.
Pero ella se sabia dar
su lugar, su amenaza y golpes, una señorita fuerte llena de metas, o eso es lo
que hace creer.
- ¿puedo ayudarte en
algo? –recuerdo que me dijo, mientras la mire de reojos, si cabellos rubio,
ojos azules, escote pronunciando, mini falda tan corta que pude ver mucho mas,
mis manos solo quería estrecharla, era hombre y soltero.
- ¿Depende de lo que
puedas ofrecerme?-ella mordió su labios recorriendo mi mirada, nunca fui rico y
tampoco aparente serlo, pero el tener una hermana loca por las compras te hacia
de ves en cuando agradecerle por eso.
- ¿tu dime que se te
ofrece?-susurro acariciando mi pechos, su largas uñas estaba acariciando en los
puntos débiles, mi saliva bajaba y subía y le dedique aquella sonrisa que según
las mujer era la mejor.
Ella soltó un pequeño
jadeo cuando una de mis manos llego hasta su trasero, con mi otra mano la pegue
a mis brazos el beso no era tímido, ni calido, ni romántico, al contrario era
todo lo contrario, el salvaje, ruidoso, lleno de gemidos y jadeo, era algo que
de recordad cualquier hombre se excitara todo menos yo.
Recuerdo
que le lleve a mi departamento, aquel que tenia para ocasiones como esta, donde
llevaba algunas zorras y poder tener una noche movidita pero con Kathe no fueron
una si no varias, gritos, besos, caricias y llegar al clímax era la enorme
gloria.
- ¡Santiago!
– chille de emoción al ver a mi hermano pequeño, tenia su chaqueta negra su
pantalones de igual forma una camisa blanca y su lentes, me abrazo como si no
nos hubiéramos visto en siglo, lo cual era cierto, había hecho una viaje sabático
por todo Europa y parte de America, según el para buscar su musa y según mi hermana para olvidar a Samantha.
- ¿Cómo estas
Bro? – recuerdo que fueron su palabras, nos abrazamos y luego de eso me contó todo
aquello que hizo, me alegro saber que su vida iba bien, sin drogas, sin vicio y
sin toda esa porquería que lo llenaba, vi en su ojos otro tipo, no aquel que golpeaba,
mataba, y hacia cosas sin corazón, no aquel demonio no era otro era mi hermano
pequeño aquel que tanto protegía pero que inconscientemente lastimaba.
Santiago
estaba terminandose de cambiar mientras que yo veia en mi angenda si tendria
algo importante en la Clinica, era medico Cirujano y pediatra y pronto
Ginecologo ya que estaba haciendo la especialización en esa rama de la
medicina, amaba la medicina como amaba mi piano, la música y la medicina era mi
familia y mi vida, ellos era mi casa y sobre todo mi corazón.
- oye Bree
dijo que teníamos que estar mañana en su casa…- recuerdo que me dijo Santiago y
yo solo me limite hacer un comentario sarcástico, salimos de mi departamento
hacia el club.El show de las bailarina ya estaba mientras que cada una hacia después su tarea, Santiago se divirtió mi pequeño hermano estaba divirtiéndose,, solo había pedido refresco y yo entendía la razón, por eso había solo pedido un whisky había tomado cuatro y ya eso no me hacia cuando la vi pasar a lo lejos, su melena rubia y sus ojos azules seguía iguales aún sonrisa se formo cuando me vio y antes de pensarlo me levante.
-Hey…-susurro
Santiago mirándote divertido- ¿el león esta de caza esta noche? – no recordaba
aquel apodo estaba vetado para mi pero sabia que Santiago lo decía porque ya el
había superando la puerta de nuestra segunda mama, Verónica.
- ¿y cuando
dejes de cazar? –el soltó una risa y le di una copia de las llaves- no creo que
regrese contigo esta noche…- el asintió y me despide, camine hasta la barra
donde ella estaba y solo un beso en el cuello basto para saber que ella me
esperaba..
Nunca me
iba imaginar que Katherine iba terminar formando parte de mi familia, si porque ella es parte de mi
extraña familia, y no es mi esposa pero si es mi cuñada, y aunque no me sienta
orgulloso de la forma en que se dieron las cosas, no voy a negar que fue y es
para mi divertido la forma en que se dieron las cosas.
Escrito
Por: Robert Schimilisky.
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