domingo, 3 de febrero de 2013

La Forma En Que Se Dieron Las Cosas


 Schmilisky Story.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

Robert POV

     Cualquiera que la viera pensara que era un regalada pero aquella niña de cabellos rubios y ojos azules había conquistado el corazón de mi hermano gemelos, Katherine o Kathe como prefiere que le diga era una victima mas de aquellos “adultos” que lo único que le importaba era sexo y dinero.

Su padre un ser que para ella era todo se convirtió en la peor pesadilla, llevándola al límite los vicios, el sexo, drogas y alcohol.


Kathe camino por aquellas asquerosas calles era un día normal, su piernas blancas cremosa, era la mejor del club, y le pagaba bien por tener un polvo con viejos y ricos, pero eso no era vida, su corazón estaba sangrando –literalmente hablando – no había curar, o tal ves ella no quería tener curas, entro al bar la música estaba fuerte.

Miro el lugar y camino hasta la barrar mientras se subía y se ponía hacer unos de eso bailes eróticos que para ella era mucho mas que eso, pasando sus manos por toco su cuerpo, excitaba a todo aquel que la viera, sea hombre o mujer, Kathe siempre había sido así, salvaje, peligrosa y callada…Termino de bailar recibiendo algunos aplauso, antes de ponerse atender el bar, con caminares sexy y muy sensuales, tocando las piernas de su clientes y sonriendo de forma provocadora hacia que su clientes se peleara por una noche con ella, no era cualquier zorra era la mejor de todas.

Pero ella se sabia dar su lugar, su amenaza y golpes, una señorita fuerte llena de metas, o eso es lo que hace creer.

- ¿puedo ayudarte en algo? –recuerdo que me dijo, mientras la mire de reojos, si cabellos rubio, ojos azules, escote pronunciando, mini falda tan corta que pude ver mucho mas, mis manos solo quería estrecharla, era hombre y soltero.

- ¿Depende de lo que puedas ofrecerme?-ella mordió su labios recorriendo mi mirada, nunca fui rico y tampoco aparente serlo, pero el tener una hermana loca por las compras te hacia de ves en cuando agradecerle por eso.

- ¿tu dime que se te ofrece?-susurro acariciando mi pechos, su largas uñas estaba acariciando en los puntos débiles, mi saliva bajaba y subía y le dedique aquella sonrisa que según las mujer era la mejor.

Ella soltó un pequeño jadeo cuando una de mis manos llego hasta su trasero, con mi otra mano la pegue a mis brazos el beso no era tímido, ni calido, ni romántico, al contrario era todo lo contrario, el salvaje, ruidoso, lleno de gemidos y jadeo, era algo que de recordad cualquier hombre se excitara todo menos yo.

Recuerdo que le lleve a mi departamento, aquel que tenia para ocasiones como esta, donde llevaba algunas zorras y poder tener una noche movidita pero con Kathe no fueron una si no varias, gritos, besos, caricias y llegar al clímax era la enorme gloria.

- ¡Santiago! – chille de emoción al ver a mi hermano pequeño, tenia su chaqueta negra su pantalones de igual forma una camisa blanca y su lentes, me abrazo como si no nos hubiéramos visto en siglo, lo cual era cierto, había hecho una viaje sabático por todo Europa y parte de America, según el para buscar su musa y según mi hermana para olvidar a Samantha.
- ¿Cómo estas Bro? – recuerdo que fueron su palabras, nos abrazamos y luego de eso me contó todo aquello que hizo, me alegro saber que su vida iba bien, sin drogas, sin vicio y sin toda esa porquería que lo llenaba, vi en su ojos otro tipo, no aquel que golpeaba, mataba, y hacia cosas sin corazón, no aquel demonio no era otro era mi hermano pequeño aquel que tanto protegía pero que inconscientemente lastimaba.

Santiago estaba terminandose de cambiar mientras que yo veia en mi angenda si tendria algo importante en la Clinica, era medico Cirujano y pediatra y pronto Ginecologo ya que estaba haciendo la especialización en esa rama de la medicina, amaba la medicina como amaba mi piano, la música y la medicina era mi familia y mi vida, ellos era mi casa y sobre todo mi corazón.

- oye Bree dijo que teníamos que estar mañana en su casa…- recuerdo que me dijo Santiago y yo solo me limite hacer un comentario sarcástico, salimos de mi departamento hacia el club.

El show de las bailarina ya estaba mientras que cada una hacia después su tarea, Santiago se divirtió mi pequeño hermano estaba divirtiéndose,, solo había pedido refresco y yo entendía la razón, por eso había solo pedido un whisky había tomado cuatro y ya eso no me hacia cuando la vi pasar a lo lejos, su melena rubia y sus ojos azules seguía iguales aún sonrisa se formo cuando me vio y antes de pensarlo me levante.

-Hey…-susurro Santiago mirándote divertido- ¿el león esta de caza esta noche? – no recordaba aquel apodo estaba vetado para mi pero sabia que Santiago lo decía porque ya el había superando la puerta de nuestra segunda mama, Verónica.

- ¿y cuando dejes de cazar? –el soltó una risa y le di una copia de las llaves- no creo que regrese contigo esta noche…- el asintió y me despide, camine hasta la barra donde ella estaba y solo un beso en el cuello basto para saber que ella me esperaba..

Nunca me iba imaginar que Katherine iba terminar formando parte de  mi familia, si porque ella es parte de mi extraña familia, y no es mi esposa pero si es mi cuñada, y aunque no me sienta orgulloso de la forma en que se dieron las cosas, no voy a negar que fue y es para mi divertido la forma en que se dieron las cosas.

Escrito Por: Robert Schimilisky. 

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