lunes, 4 de febrero de 2013

Todo O Nada


 Schmilisky Story.

TODO ME PERTENECE SI QUIERES COPIARLO DAR CRÉDITOS.

Robert POV

La conocí en una calle de Londres, mientras llovía recuerdo que iba de regreso a mi casa, había estando viviendo en aquel Londres de antaño para alejarme un poco de mis hermanos, cada uno había tomando una decisión éramos adultos cada quien con su vida y su plato roto de una historia dolorosa.

Mi ipoh! estaba a todo volumen y venia cantando las canción en aquel callejon oscuro no fue hasta que tropecé con alguien que me di de cuenta de la persona. Su cabello marrón chocolate y sus ojos azules, tenia los ojos rojizos, pero no podía distinguirla muy bien, la lluvia era un poco mas fuerte y la luz no era tan buena, me agache para recoger lo que se había caído y nuestras manos se tocaron haciéndome sentir extraño.

Nunca me había enamorado y no tenia la necesidad de aquello, formar una familia enamorarse era algo que en mi lista no estaba, bueno si estaba pero de ultima opción. Recuerdo que cuando escuche su voz mi cuerpo se paralizo y la mire intensamente, sus ojos tenia algo que no sabia que era, le dedique una sonrisa.

- No te preocupes…-fue lo único que pude susurra, mientras nos levantábamos caminando a una distancia prudente ya que íbamos a la misma salida de aquel callejon, mi música habla pasado de segundo plano porque ella estaba en el primero, su cuerpo, era una de las mejores mujer que nunca antes allá visto, era mucho mejor que mis “amiguitas” como solía decirle Bree.

Cuando salimos del callejon entramos a una de las calles más poblada pero a esa hora de la noche y con aquella lluvia solo se podía ver la soledad, camine hacia la derecha ya que solo me faltaban unas tres cuadras para llegar a mi hogar, camine sin preocupación.

Mientras más caminaba mas escuchaba paso detrás de ti por el espejo de unos de los carteles de alguna tienda cerrada pude verla, traiga un gorro azul, y su ropa no era la adecuada para estar en Londres, lo cual me hizo replantearme la idea ¿de donde era ella?

-¿Disculpa? –su maldita y deseable voz se escucho dándole un pulsada de lujuria a mi cuerpo me di la vuelta porque deseaba verla con mas detalles de que una sucio callejon te dejaba.

-¿si?-mi voz salio aparentemente normal.

- mmm… esto… -mordió su labios- estoy algo perdida debiera llegar a la calle…-busco en su bolsillo con desesperación abrazándose a si misma me paso el papelito, la letra no se vea bien pero conocía esa calle estaba a una de mi casa.

- claro yo voy hacia allá si quieres te llevo…-demande era mas una orden que una pregunta, ella estaba perdida y yo era su única fuente, me sentí por un momento poderoso pero al mismo tiempo negué con mi cabeza.

Ya esa época de sexo, mujeres y droga había pasado, mire a la chica que no tenia nada que ver y con una cabeza caminamos en silencio un silencio que comezón a llenarse de pequeñas preguntas, preguntas para saber quien era esa chica, preguntas fáciles y simple nada elaborado y nada comprometedor.

Recuerdo que la tienda que estaba debajo de la señora Alice estaba abierta, y yo le indique a donde ir pero los truenos comenzaron y por conclusión ella se pego a mi, recuerdo el sabor de sus labios sedoso, cálidos y con sabor a chocolate, pero su lagrimas saladas le daba ese toque perfecto, me volví adicto como un drogadicto se hace adicto a la marihuana.

Ese día Ella durmió en mi casa era la primera ves que dormía en mi casa, como siempre hacia tenia un departamento para mis Amiguitas y otra para mi, pero esa ves había entrando a mi vida, recuerdo la ganas que tenia de hacerla mía, pero algo me decía que esta ves no era solo sexo era algo mas.

Recordarla hace daño y mas si tienes una historia con es apersona masoquista, aunque ha pasado mucho tiempo nunca me voy arrepentirme de que las cosas pasa por algo, gracias a ella tuve a mis hermoso Tres hijos, a Kevin, Zoe y mi pequeña Sophie, pero alguien que siempre recordare será a mi hermosa Sara.

Porque tal vez Charlotte, Sophie o Javi y yo tuvimos una historia de amor turbulenta pero nunca nos jugamos el Todo O Nada siempre había sido egoísta, fuimos y seguiremos siéndolo.





Escrito Por: Robert Schmilisky.

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